• Úrsula Álvarez Gutiérrez

Dos kilos y cuatrocientos cincuenta y cuatro gramos de Lealtad

A comienzos de este año, un alma sin cuerpo buscó a Dios y señaló a una de entre todas las mujeres en la tierra: Ella es mi mamá, le dijo, y siguió: Yo quiero nacer en este año estrambótico. Dios sonrió.

Hoy ha nacido una bebé mágica, mezcla de sangre leal, amor y polvo de estrellas. Hoy, mujeres en tres continentes, rezaron por ella y por su mamá. Hoy, en tres continentes, esas mujeres encendieron velas para iluminar la llegada de la hija de Lealtad. Hoy el mundo es un poco mejor, hoy hay más amor, más ternura, más sonrisas y dos kilos con cuatrocientos cincuenta y cuatro gramos más de lealtad.


Tú hiciste sonreír a Dios, Larissa. Un tiempo después de tu conversación con Dios, tu mamá parecía una mujer que se había tragado un melón sin pelar ni picar. Era tu cuerpo, Larissa, metido en la panza de tu mamá.
Lealtad cuando parecía que se había comido un melón
Ahí adentro estuviste, debajo de su corazón. Pegabas la oreja, ¿no es cierto?, y oías todo lo que ese corazón tenía dentro: puras cosas buenas, y como eso te hacía feliz, estirabas las manitos y hacías cosquillas a tu mamá. Por eso ella siempre estaba riendo o sonriendo cuando estabas en su panza, tú has hecho sonreír a tu mamá desde antes de nacer, Larissa. Como eres inteligente de casta, usabas tus manitos y elegías sólo las cosas ricas que llegaban al estómago de tu mamá y te las comías tú.
Hoy has respirado por primera vez y tu mamá ya te abrazó. Hoy hemos visto tu primera foto. Hoy, eres chinita y tienes el peinado del último mohicano.

Elegiste muy bien, Larissa. Tu mamá cuidará de ti. Bienvenida a ésta, tu familia estrambótica, anhelada vida amada.
Cuenta conmigo, Larissa. Si alguna vez algo te parece incomprensible, cuéntamelo y yo trataré de traducírtelo al idioma de la magia. A veces, será necesario que veas las cosas sólo con el corazón y les añadas un poquito de ilusión. Recuerda siempre que eres la niña hecha de polvo de estrellas y amor, la que hizo sonreír a Dios.
Tu tía Úrsula.
Para Larissa y su mamá, Lealtad.

Santander, 29 de setiembre del 2020

El día más feliz, aunque no fuera el dos mil veinte.

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© 2020 Úrsula Álvarez Gutiérrez

 

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