• Úrsula Álvarez Gutiérrez

Yo también me llamo Perú

Gabriel García Márquez describía América Latina como un territorio de realidad desaforada y es verdad. La cotidianidad latinoamericana es tan alucinada que caminamos atentos para no empotrarnos con un cerdo alado. Los latinoamericanos aprendemos a ser felices sin la felicidad y nuestro corazón suele ser tan grande que hasta el demonio nos da lástima. Nadie como él describió las vidas que transcurren paralelas a aquel tren bananero lleno de cadáveres. Creo yo que Don Gabriel era la personificación de la compasión y por eso lograba describir hasta la vileza desde la ternura. Pienso también que aun siendo el escritor más grande del mundo, él no podría contar lo que está sucediendo ahora en el Perú. Lo horrible en el Perú es inenarrable, lo malvado es satánico y el dolor es infinito. Algo así como lo que describe el arequipeño Vargas Llosa en La guerra del fin del mundo. Lo que pasa en el Perú es la guerra del fin del Perú, o lo parece.

Esta vergüenza de un país de gente buena y trabajadora es propiciada por delincuentes encorbatados y analfabetos semifuncionales patrocinados por dinero sucio. Han vacado a un Presidente que aparentemente ayudó a vacar a otro, se dice que el traidor ha sido traicionado. También se dice que Vizcarra es corrupto, ladrón, mentiroso, cochino, hijo de puta y mucho más. Al Presidente Vizcarra le quedaban cinco meses de mandato en una pandemia en la que casi cada familia peruana tiene por lo menos a un muerto. El congreso decidió que éste era el momento perfecto para dejar acéfalo a un país que hace tiempo dejó de contar a sus muertos para cavar tumbas. Teorías hay algunas pero no hay que ser muy lince para saber que esto no es político. Hay tres razones para este zafarrancho de espanto. La primera es el deseo de controlar la máxima institución de la justicia peruana para favorecer a quien convenga; la segunda es tumbarse una institución que tuvo el atrevimiento de intentar regular la educación en el Perú: hasta hace poco, casi en cualquier garaje un ignaro astuto montaba un letrero de UNIVERSIDAD y empezaba el engaño a miles de chicos que no podían pagar una carrera universitaria de calidad. Esas “universidades” no sólo lanzan al “mercado laboral” a miles de chicos que no saben nada sino además, lavan dinero proveniente sepa Dios de dónde. La última y más aterradora razón para esta indignidad es acelerar la liberación de un personaje que lleva quince años preso y sigue teniendo poder. Un desquiciado exmilitar que se levantó en armas dos veces y tiene seguidores. ¿Qué ideas defiende el preso al que quieren liberar?

Subordinar los intereses clasistas a los intereses étnicos. Un gobierno de raza “cobriza” representaría a los “auténticos peruanos”. Ese individuo y su padre afirman que las razas humanas son cuatro: blanca, amarilla, negra y cobriza, por cobriza quieren decir indígena, que no es lo mismo que “mestiza”. Recuperar los territorios perdidos ante Chile, a este respecto, el padre del sujeto afirmó en una entrevista televisada que los peruanos deben “invadir Chile con armas y penes”, penes, sí, penes peruanos (pero sólo los “cobrizos”) para las mujeres chilenas. Antisistema y ultranacionalista. El etnocacerismo, también llamado etnonacionalismo, es una idea peregrina del patriarca de esta familia que ya dio un presidente al Perú, Ollanta Humala, que además de estar investigado por corrupción, es la oveja negra de su familia porque no implementó las “enseñanzas paternas”. El “pensamiento” del “patriarca” es una cambalache de “ideas” más una glorificación del Tahuantinsuyo que “jamás deja de lado la etnicidad tahuantinsuyana”. Según distintos libros o medios de prensa, más de una vez, este procreador señaló que “la misión de los Humala es salvar al Perú” y que para eso preparó a sus hijos desde pequeños, dándoles una buena educación (colegios privados) y luego metiéndolos a la escuela militar, porque “un militar, un comandante, con cincuenta hombres, saca al Presidente…, el camino recto para el poder es la Escuela Militar de Chorrillos”. El ideal etnonacionalista es algo parecido a un “pueblo en armas”, como el ejército idealizado del Tahuantinsuyo. Uno de sus seguidores declaró: “Yo, como soldado, debería estar resentido con Sendero Luminoso, pero no lo estoy. Me siento más bien cercano… Fuimos enfrentados por un Estado criollo”. ¿Qué tal con el portento? A esta ternurita es a la que quieren liberar.

¿Quién está detrás de este intento de derrocar no sólo a un gobierno sino a un país completo si es preciso? La ultraizquierda, obviamente. A nosotros los peruanos, nada nos sorprende de la izquierda radical. Nada. Llevamos su símbolo marcado a sangre y fuego. Pero no son los únicos. La ultraderecha está apoyando esto también. Porque hay mucho millonario acusado de corrupción por los casos de Odebrecht y otros tantos. Y eso no es bueno para el negocio. Porque eso es el Perú para los millonarios peruanos: un negocio. No han medido la peligrosidad del sujeto cuya liberación están dispuestos a secundar. Son intocables y lo saben. El resto del Perú no es intocable, también lo saben y no les importa. ¿Quién más apoya este sindiós? Los otros millonarios, los de fortunas de origen inexplicable. Y claro, los idiotas. Los congresistas nuevecitos, sin ideología, sin estudios, sin más interés que el propio, que el afán de aparecer en la tele aunque algunos ya comenzaron a darse cuenta de la bestialidad que han cometido.

Esto es lo que yo creo está pasando en mi país aunque espero con todo mi corazón estar equivocada.

No tengo ni idea de cuántos peruanos pertenecen a la raza “cobriza”, puesto que la frase más repetida en el Perú es: “quien no tiene de inga, tiene de mandinga.” La historia del Perú está llena de inmigraciones de Europa, China, Japón, Arabia y más, es por eso que los peruanos somos multicolores, multirraciales y multiculturales. “¿Peruana, tú?, pero si no pareces de por ahí”, me dijo un día una señora que seguro nunca abrió un libro, de todo hay en la viña del Señor. “No vayas a engordar como todos los latinoamericanos cuando llegan a Europa, que al ver tanta comida POR FIN, se ponen gordísimos”, me lanzó una mujer muy enojada, de todo hay en la viña del Señor. No conozco el hambre, lo que me sobrecogió fue la maldad y la ignorancia de esa frase. La comida peruana es la más rica del mundo, casi seguramente la más saludable y probablemente la más barata. Lo que yo temo ahora es que si esta guerra continúa en mi país, algún otro ser despreciable o igualmente ruin llame muertodehambre a un peruano y acierte.


Ahora mismo, las protestas ciudadanas se suceden unas a otras en el Perú. No se trata de defender a Vizcarra. Se trata de que la gente no es tan idiota como algunos quisieran. Se trata de que casi todo el mundo sabe las tres cosas que están detrás de esta vacancia presidencial. Marchas ciudadanas en casi todas las ciudades del Perú en pandemia. Algunos desadaptados, como sucede en todas partes del mundo, se infiltran en las marchas y causan destrozos. Algunos policías están abusando. Y no hay un Ministro del Interior que responda por ellos. Hasta este momento, tampoco hay un Ministro de Salud. Lo que sí hay son treinta y tantos millones de peruanos que no merecen esto.


Úrsula Álvarez Gutiérrez, la peruana

Santander, 12 de noviembre 2020

Fuentes:

Mis recuerdos, todos los medios de información peruanos actuales además de https://www.bbc.com/, https://revistaideele.com/, https://www.facebook.com/encerronaperu,

y el Documento de Trabajo N°166: Políticas de la identidad, fragmentación y conflicto social en el Perú contemporáneo. Por Ludwig Huber, Raúl Hernández Asensio y Rómulo Zúñiga. IEP Instituto de Estudios Peruanos. Libro electrónico de acceso libre.

Si alguien no sabe cuál es la filiación política de la agrupación terrorista Sendero Luminoso, puede buscarlo en Google, no sólo en noticieros sino en libros sociológicos, políticos y demás.


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