• Úrsula Álvarez Gutiérrez

Alerta, Endometriosis

Aprendí el término Endo Guerrera el año pasado. Al leerlo, estuve segura de que la mujer que lo inventó había fumado algo que la dejó hiper optimista o de que la pobre había cruzado la frontera de la cordura. ¿Guerrear contra la Endometriosis? ¿Quién guerrea contra una terrorista?

Luego me pregunté si yo podría ser una Endo Guerrera alguna vez. Tuve que dejar de pensar para rescatarme de las garras monstruosas de esa enfermedad de mierda.


Ha pasado un año desde que me diagnosticaron Endometriosis Profunda. Ahora estoy bien, mi perra y yo nos mudamos a otro continente para cumplir sueños ancestrales. Hoy releyendo los artículos que escribí el año pasado tomé la decisión de ser una Endo Guerrera de la única forma que puedo: escribiendo. Porque si la Endometriosis me ha dejado viva, quizás lo ha hecho para que lo cuente, si me atrevo, y yo siempre me atrevo.

Una de cada diez mujeres tiene o tendrá Endometriosis, sea que lo sepa o no. Lo que sí sabrá es que un pulpo de tentáculos ardientes y filudos le crecerá adentro e intentará tragársela con un tirón de hecatombe como si tratara de darle vuelta del revés.


Una de cada diez mujeres tiene o tendrá muy mala suerte. Cuando la suerte es peor, la Endometriosis se complica, toma el apellido Profunda y para honrarlo, cava adentro del cuerpo de una. Cava y cava. Y una no logra ni gritar del dolor. Una cae y yace inmóvil, purito instinto animal. Y así, inerme y muda, sólo ruega que el dolor se vaya. Y el dolor se irá, hasta que vuelva, cuando le dé la gana.


La enfermedad silenciosa, le dicen, porque una no va por ahí contando que la tripa se la quiere comer a una. Qué exagerada eres, le dirán a una, seguramente. La enfermedad benigna, también le dicen, porque no es cáncer, te mata de dolor nada más, y eso no es maligno. Cosas de mujeres, nada más.


Los especialistas en Endometriosis Profunda son poquísimos en el mundo. ¡En el mundo! Cuando a mí me diagnosticaron, en Arequipa, Perú, me hablaron de uno en Italia. Como si me hablaran de la luna, oí doblada en cuatro. Cuando escribí mis artículos el año pasado, dije que en el Perú hay un experto y es verdad, aunque luego supe que hay dos más, guerreando contra la miserable, según me dijeron. Tres. Uno, dos, tres médicos para todo un país. No sé cómo irán en España, repito por si acaso que hay uno famosísimo en Italia, ¿parla italiano?

¿Qué hay que hacer para que existan más especialistas en Endometriosis? Visibilizarla. Gritemos su nombre espantoso. Hagamos de la Endometriosis la enfermedad más comentada. Una de cada diez de nosotras está inmovilizada en este momento porque un tirabuzón de fuego taladra sus entrañas de adentro hacia afuera. En este momento, una de cada diez mujeres sólo puede rogar en silencio que el dolor se vaya. Las otras nueve, gritemos por ella. Necesitamos especialistas.


La Endometriosis no es benigna. La Endometriosis toma el cuerpo y el espíritu de una, cuando le da la gana. Despierta, mujer.



Úrsula Álvarez Gutiérrez

Santander, 29 de febrero 2020.


  • Cada lunes de marzo, “mes de la mujer”, publicaré los artículos que escribí el año pasado dando testimonio de mi Endometriosis en la sección Mujer de Amoramares.works. Que "el mes de la mujer" sirva.

Fotografías tomadas del consultorio del Doctor Negrón, Lima Perú; mi médico, gracias a Dios.

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